La utopía de la normalización

Hacia fines del milenio Steven Weinberg escribía respecto de las utopías:

… Ahora que empezamos un nuevo milenio, es natural empezar pensando de nuevo sobre que clase de utopía o antiutopía podría estar esperándonos en el futuro.
Había mucha de esta clase de especulación al final del siglo anterior. Los personajes de Tres Hermanas de Antón Chejov (escrita hace cien años) parecen cautivados por sueños utópicos. Aquí, por ejemplo, está el coronel Vershinin, en el acto II:

“En un siglo o dos, o en un milenio, la gente vivirá de una nueva manera, una manera más feliz. No estaremos ahí para verlo, pero por eso es por lo que vivimos y trabajamos. Es por lo que sufrimos. Lo estamos creando. Es el propósito de nuestra existencia. La única felicidad que podemos conocer es trabajar hacia ese objetivo.”

Las esperanzas de Vershinin no se han resuelto tan bien en este siglo. La idea utópica más influyente de los siglos XIX y XX fue el socialismo, que falló en todas partes. Bajo la bandera del socialismo, la Unión Soviética de Stalin y la China de Mao, no nos dieron utopías, sino espantosas antiutopías.

La moraleja es clara: a las utopías no se llega mediante revoluciones, ni por decreto, sino de a poco, con el trabajo de cada día. Pero no nos confundamos, cuando menciono el trabajo no me refiero a la militancia política, ni a la propaganda, ni a explicar al mundo lo buenos que son nuestros sueños, ni nada que se le parezca, sino a aquellas acciones que nos llevan a vivir del modo en que creemos que deberíamos vivir.

En el tema del nudismo, desde hace unas dos décadas, distintas asociaciones se dedican a difundir que la desnudez no en ilegal en España, han logrado que varias administraciones se pronuncien en este sentido y suelen mostrar a la sociedad que esto es así paseando desnudos por las ciudades con la intención de mejorar la aceptación social de la desnudez.

Hace ya bastante tiempo que la Federación Española de Naturismo adoptó estos objetivos, mensajes y métodos, llegando en diversas oportunidades a defender jurídicamente la libre desnudez, frente a administraciones que intentaban limitarla.

Dado que el objetivo declarado de estas acciones es mejorar la aceptación social de la desnudez, luego de todo este tiempo es razonable preguntarse acerca de los logros ¿Es la desnudez social mejor aceptada por la España de hoy que por la de hace una década? Lamentablemente la respuesta a esta pregunta es un no rotundo. Quien vaya desnudo en cualquier ámbito social, incluidas las playas que no son de tradición nudista, sería visto como muy fuera de lugar, reprobado mayoritariamente. Se expondría a insultos y con toda probabilidad a agresiones físicas. Hasta podría haber denuncias, que serían atendidas inmediatamente por la policía salvo que tuvieran instrucciones específicas de no hacerlo. Solo un muy reducido número de personas se atreven a enfrentarse a ese tipo de situaciones y, en mi opinión, no lo hacen para disfrutar de ello (veo difícil disfrutar de semejante escarnio), sino para promocionar la “normalidad” de la desnudez.
Puede que llegue el día en que la desnudez no cause alarma, y sea tomada como otra forma de vestir. Pero a día de hoy eso no es así ni en España, ni en el resto del mundo, digan lo que digan las leyes. Estoy seguro de que eso cambiará. Las costumbres socialmente aceptadas cambian de manera vertiginosa. El lugar que tiene la religión en la sociedad, la aceptación como perfectamente normal de las parejas de hecho, son buenos ejemplos de cuan rápidos son esos cambios. Pero aún no es el turno de la desnudez, y no lo será mientras no exista una masa crítica de personas que disfrutan de la desnudez social sin contratiempos.

Esa es precisamente la función de los clubes, y el anhelo de los que hacemos SolMadrid: brindar a las personas un espacio donde poder disfrutar de la desnudez social de manera civilizada y sin contratiempos. A diferencia de lo que opinaba Vershinin, creemos que nuestra felicidad no radica en trabajar para lograr una utopía en un futuro lejano, sino en hacerlo para vivir y disfrutar de esa utopía aquí y ahora.

Anuncios

Una respuesta to “La utopía de la normalización”

  1. La realidad de nuestro derecho al desnudo. | El eurociudadano nudista Says:

    […] Pablo, ha recordado en la lista nudista un artículo que escribió el pasado año (Enlace: La utopía de la normalización « El blog de SolMadrid). De él entresaco las siguientes reflexiones, que comparto: En el tema del nudismo, desde hace […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: