Mi primera noche en SolMadrid

¡Y no será la última, ya que la pasé de película!
No tenemos muchas comodidades, solo disponemos de la caseta de obra que montamos hace unos meses, pero querer es poder, y desde hace tiempo que venía con ganas de pasar una noche de invierno en el campo.
Viendo la información del servicio meteorológico y dado que pude ajustar mi agenda, finalmente me decidí por la noche del lunes al martes. El lunes llegué temprano y me puse a hacer cositas. Ya desde las 10 la temperatura fue adecuada para quitarme la ropa. Me había llevado una vianda para poder aprovechar el sol al máximo. Seguí trabajando desnudo hasta pasadas las cinco de la tarde, cuando el frío me obligó a vestirme ¡Si, más de 7 horas disfrutando de la caricia del sol en pleno invierno!
Continué con mis quehaceres hasta que anocheció. Entonces fui a dar un paseo por el pueblo y cenar en algún restaurante. La temperatura era bastante buena, 8ºC o así, pero soplaba bastante viento, cosa que me asustó un poco: la caseta no es hermética y una leve brisa baja terriblemente la sensación térmica. De todos modos, a esa altura de los acontecimientos no me iba a volver atrás. Regresé a la finca, y cuando salí del coche me maravilló lo estrellado del cielo. Era una noche sin luna, y a pesar de que el pueblo está a solo 2Km, dado que SolMadrid está a mayor altura, sus luces no interfieren. El paisaje era tan imponente que me demoré en encender las luces ¡Ya comenzaba a olvidarme del viento y del frío!
Me enfundé en un saco de dormir y puse otro a modo de frazada. No solo no pasé frío sino que hasta llegué a transpirar. La noche estuvo sumamente calma, tanto que el nivel de silencio resultaba sorprendente.
A la mañana siguiente, a pesar de que la claridad del alba se colaba por las rendijas de la caseta, me demoré en la cama, hasta que la fisiología me obligó a levantarme. No había helado, pero hacía bajo cero. Preparé un desayuno calentito, acompañado con algún manjar que había comprado la noche anterior, y salí muy descansado y con mucha energía, dispuesto a disfrutar de otro día tan maravilloso como el anterior.
Espero que, con el tiempo, más personas puedan disfrutar de estas espléndidas vivencias. Lamentablemente eso ya no depende de mí.
Saludos
Pablo

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2 comentarios to “Mi primera noche en SolMadrid”

  1. antonio Says:

    estupendo Pablo . Me gusta leer y saber de la evolución de este fascinante proyecto ya materializado en sus inicios.

    espero que mas gente se vaya apuntando ..

    saludos antonio de Córdoba

    se ve que haceis una cosa que verdaderamente llena y tiene contenido humano

    • solmadrid Says:

      Antonio, gracias por tu apoyo. Te invito a organizar algo donde tu vives.
      Tal vez luego podamos crear una federación de sitios naturistas 😉

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