Decir y hacer

Siempre recuerdo con ternura lo que mi madre me relataba acerca de su infancia en Rionegro, el pueblito de Zamora en el que nació. Más ahora, que tuve la oportunidad de conocerlo. En una de esas anécdotas me contaba la expectativa que les había suscitado la llegada de la luz eléctrica. No era para menos, mi madre hacía el siguiente razonamiento: durante el día había que cuidar las cabras, entonces si durante la noche había luz, la gente podría quedarse leyendo y todo el mundo sería muy instruido. Mi madre, desde la ingenuidad de una joven campesina española, apenas alfabetizada, al pensar en ese futuro había dejado de tener en cuenta algunos factores importantes que pesaban en contra, como son la fisiología humana o su naturaleza: aunque pudiésemos vivir sin dormir muy pocos de nosotros se sentirían impulsados a leer.
Durante los ’90 me encargué de la informatización de la empresa en la que trabajaba en Buenos Aires y por tanto viví en primera línea la llegada de Internet a Argentina. Los grupos de correo me deslumbraron y temo que cometí el mismo error que mi madre respecto de la electricidad. Creé el primer grupo de nudismo de Latinoamérica y le dedicaba bastante tiempo al asunto pensando que esa maravillosa vía de comunicación permitiría a las personas coordinar acciones de manera rápida y eficaz ¡Que ingenuo! En este caso la fisiología si que estaba a mi favor: el cuerpo humano requiere actividad física y uno de los grandes males de nuestra época es el sedentarismo. Pero no estaba en mis cálculos el fortísimo deseo de expresarse que sienten las personas. Los grupos de correo, en general ni siquiera transmiten información o la poca que uno puede encontrar en ellos está sepultada bajo un mar de opiniones y pareceres individuales.

El deseo de expresarse es tan fuerte que alimenta poderosas industrias. Umberto Eco, en el Péndulo de Foucoult menciona una editorial que se dedicaba exclusivamente a Autores Auto Financiados. Personas que deseaban con tanto fervor publicar por ejemplo su libro de poemas, que finalmente terminaban pagando de su bolsillo la totalidad de la edición e impresión de unos 2000 ejemplares. Sin recuperar un céntimo. Los grupos de correo, los blogs, las páginas WEB, FaceBook, etc. han abaratado enormemente esto haciendo que muchas personas que antes ni soñaban con expresar su opinión en un medio masivo ahora puedan hacerlo. Bueno sería que esta dinámica solo hubiese dado por tierra con mi ilusión de eficiente comunicación entre personas deseosas de llegar a algún logro, pero me temo que ese no ha sido el final de la historia.

Como ya dije en otros artículos, la sociedad española nunca destacó por su carácter emprendedor, y parece que la aparición de esta maravilla tecnológica del mundo virtual nos ha brindado un entorno en el que podemos “hacer” cosas sin tener que liarnos con las complejidades, riesgo, suciedad, etc. del mundo real. Quienes “trabajamos” por el naturismo nos dedicamos a hacer páginas WEB para informar, escribimos libros virtuales respecto del tema, creamos blogs para contar nuestras vivencias. Contactamos con una enorme cantidad de personas a través de las redes sociales, con lo que tenemos miles de “amigos”, sin salir de casa, sin levantarnos de la silla del ordenador, casi sin ver la luz del sol, somos los líderes del naturismo. Incluso, la informática nos facilita otro tipo de “trabajos”, como peticionar ante las autoridades, realizar manifestaciones, etc.

Un amplio espacio abierto, el sol, la brisa y algunos árboles donde poder disfrutar de algo de sombra, agua para refrescarnos, disfrutar en desnudez del canto de las aves y ver como la naturaleza hace lo suyo a nuestro alrededor. Solo o acompañado de otras personas, desnudas o no. Con algunas comodidades mínimas como servicios sanitarios. Sin tener que estar atento, mirando en todas direcciones, preocupado por si aparece alguien al que no le agrade mi actitud. Eso es nudismo y hacer algo por el nudismo es crear ese tipo de lugares.

Espero no ser malinterpretado: no estoy negando la importancia de la informática o Internet, ni que sean recursos sumamente útiles para la difusión del nudismo y la información relacionada con este. Lo que digo es que el nudismo español, a día de hoy, salvo alguna honrada excepción carece en absoluto de realidad física: NO EXISTE.
Como decía Alejandro (el negro) Dolina (http://www.alejandrodolina.com.ar/), el pasado 20 de Mayo, durante la transmisión de su programa de radio desde Madrid, refiriéndose a lo que él estaba haciendo: “esto no es trabajar… trabajar es lo que hacían nuestros padres. Esto es una diversión”.
Sin llegar a extremos, creo que debemos tener bien clara la diferencia entre difundir el nudismo y hacer algo por el nudismo, y evitar la confusión que se ha generado en el lenguaje cotidiano del nudismo organizado. De lo contrario seguiremos colgándonos medallas a nosotros mismos y viviendo en un entorno cada vez más pobre e hipócrita.

Saludos
Pablo

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Una respuesta to “Decir y hacer”

  1. Fko. Says:

    Si, Pablo, si no hay, como mínimo, dos personas desnudas, no hay nudismo. Una persona sin ropa, está desnuda y punto, a partir de dos se genera una energía que puede generar algo nuevo.
    Si escribo, estoy haciendo literatura, no nudismo.
    Dejemos las palabras y desnudémonos todos juntos, eso si es demostrar la velocidad andando y no teorizando.

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