El Derecho al Desnudo

El derecho al desnudo se ha transformado en el centro del discurso del naturismo español organizado. En todas las WEBs de asociaciones se pueden encontrar artículos, trípticos para imprimir y recomendaciones de cómo hacer uso de ese derecho. Pero CUIDADO que las cosas no son tan simples y seguir esas recomendaciones puede exponernos a vivencias muy desagradables.
NudeInTheCityLos argumentos que abalan la afirmación del derecho al desnudo son en parte falsos, en general muy matizables, y como estrategia política han resultado desastrosos.

No es cierto que la legislación española sea única en el sentido de no incluir el delito de “escándalo público”. De hecho todas las legislaciones modernas excluyen ese tipo de delitos. Entre otras, todas las americanas, incluso la de EEUU, donde no existe ley federal que lo penalice.

El cambio del código penal español, que en 1996 elimina el delito de escándalo público de su texto, coincidió con el auge que, por otros motivos, experimentó el movimiento naturista por esa época. Entonces, desde éste movimiento, se pensó que dando publicidad a esa despenalización, se lograría la aceptación y normalización del desnudo, cambiando los hábitos de la sociedad.

Esto no solo no ocurrió, sino que quienes atendiendo a esos mensajes se lanzaron a reclamar ese derecho, sufrieron nefastas consecuencias, llegando incluso a penas de carcel. ¿Porqué ocurre esto? Aunque no es sencillo, ya que ni los seres humanos, ni sus sociedades son sencillas creo que podemos intentar hacer un primer esbozo de explicación.

Encontrarse con alguien desnudo donde no se lo espera puede resultar desconcertante, incómodo e incluso ofensivo para quienes no están acostumbrados a ver personas desnudas, e incluso para quienes lo están. Para un nudista, permanecer desnudo en esas condiciones resulta sumamente incómodo. No somos títeres ni robots que funcionamos en base al texto de la ley. Las personas y la sociedad en su conjunto son previas al sistema legislativo y hay muchos otros factores que nos afectan. Uno no piensa en términos de derecho cuando va por la mañana a comprar el pan. Aunque cultural, y carente de toda lógica, la “obligación” de cubrir los genitales en público se fija en lo más profundo de nuestros instintos desde muy temprana edad y pasa a ser una “verdad” incuestionable.

La ley y el derecho positivo no tienen otro objeto que regular de forma explícita el comportamiento social preexistente. Así como la ley no habla de fantasmas o zombies, no habla de desnudos, porque no los hay. El pretender que la sociedad está obligada a aceptar la desnudez, ya que, al no ser mencionada en la ley, es un derecho, es perfectamente lógico desde el punto de vista legal, pero falaz desde el biológico, psicológico y social.

Ni los nudistas quieren estar desnudos en sitios “no habituales”, ni los textiles quieren ver desnudos fuera de estos. Que atroz ¿no se puede cambiar esto? ¿no puede avanzar la sociedad? Si, pero no lo hace por decreto. Eso es típico de las dictaduras. Para que la sociedad avance hacia una mayor aceptación de la desnudez debemos mostrarle que se puede vivir, realizar todas nuestras actividades cotidianas, socializar, etc. en desnudez con ventajas y eso solo lo podremos hacer si disponemos de sitios adecuados para ello.

Saludos
Pablo

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